Mi mejor amigo.

 Mi pequeño Dios del trueno, el cachorro que me acompaño toda mi infancia. Aquel que me atacaba a besos cada vez que le abrían la puerta de mi cuarto para despertarme.

 Es curioso, pues soy de aquellas personas que por la mañana al ser despertadas, el mal humor queda en sus cuerpos a lo largo de muchas horas, pero contigo no era posible enojarme. Sabía que ,aunque lo hacías con todo el amor que me tenias, tus ojos juguetones escondían picardía y complicidad con mi padre quien permitía que entraras. Eso me hacía replantearme mis insultos al despertar llena de babas perrunas y caricias juguetonas.

Sigo extrañando nuestros paseos prohibidos por los ríos y campos, explorando mundos que a mi imaginación de niña aventurera, eran como escenarios fantasiosos donde nosotros éramos los protagonistas. No importaba los retos de mis padres al regreso, las horas atado en el jardín como castigo, aunque nunca durara. Solo importaba nuestras horas tirados a la orilla del río o viendo atardeceres que se escondían detrás de las sierras de nuestro pueblo.

Ahora que no estas, me cuesta pensar que ya no voy a verte nadar en el dique y revolcarte en el pasto, q no voy a escuchar tu nombre de la boca de mi madre retándote porque hurgaste la basura,  no voy a poder molestarte tomándote del hocico y soplarte la cara sabiendo lo mucho que te molestaba, al punto de gruñirme. Nunca me hiciste ningún daño, me protegiste toda mi vida y di por hecho que estarías para siempre. 

Me encantaría recopilar todos los momentos hermosos que me diste, pero es prácticamente toda mi vida, me llevaría mucho tiempo y aunque me entristece no tenerte, agradezco que hayas sido mi hermano, mi compañero y mi guardián.

Fuiste siempre tan jovial que me costó hasta el ultimo momento entender que tu pelaje teñido de blanco significaba algo que no quería aceptar. 

Cuando pasó aquel accidente que hizo que tu cuerpo se deteriorara y tuviste por primera vez en tu larga vida, un encuentro con el veterinario, todos creímos que íbamos a despedirnos, pero tu corazón fue más fuerte y aguantaste hasta sanarte, te cuidamos e hicimos todo lo que pudimos para que estés mejor y lo estuviste, pero solo por un año. Ya cargabas con 14 ciclos cumplidos y era mucho pedir que te recuperaras sin ninguna cicatriz de lo sucedido, tu cadera no aguanto el peso de tu enorme corazón, que estuvo fuerte hasta el ultimo momento, ¿Cómo no? si estaba lleno de amor, lo más fuerte y hermoso que nos regala la vida. 

La noticia de tu partida rompió mi corazón, se que me esperaste pero no vi las señales, no quise hacerlo.

Di por hecho que estarías en la puerta de casa como siempre esperando que llegara para darme besos y abrazos y recibirnos a todos con el amor que a veces no lográbamos expresar con palabras. Te pido perdón por no despedirte, mi egoísmo hablo antes y fui demasiado ingenua. No pude estar para tus últimos momentos y destruye mi alma no haberlo hecho.

Thor, te doy las gracias, amigo, hermano, te voy a extrañar toda la vida, pero me queda el recuerdo de nuestras travesías, tus reflejos pelirrojos al sol y tus ojos con brillos de jovialidad. 

Te amé y te amaré toda la vida.



                                                                                                       -Perez Muñoz Valentina 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Tuya.

Romantica.