Solo veo números espejo.
Descargo la falta de empatía asistida por mi angustia y no encuentro coherencia entre tus acciones y palabras. Llamo a mi rabia para hacerse cargo de mi mustia falta de sentimiento, que ahora es imprescindible que sola repare, porque contigo sería perdonarte. La divina comedia de esta perdida consolidada por tu concupiscencia; hombre obnubilado por demoniacas negruras; discursos señalados desde el purgatorio de mi ser; tristeza incondicional a la falta que igual me generas. Me arrancaste el alma y ahora pides perdón; faltas de respeto tras otras. Perdiste tu decencia y mis ilusiones, cargaste con secretos y me endulzaste el oído con bellas palabras de magnificencia. Dijiste conocerme y pretendiste salir ileso de la traición, la falacia, la bajeza... Te da miedo conocerte y por eso temiste a mi conciencia ,de mi misma, completa, libre, extasiada por las maravillas de la existencia. Fuiste a destruirme y lo lograste. Sin pensar en la carencia abatida por irracionales traicione...